Primavera Fugitiva


Hoy se ha vuelto de nuevo a producir el espejismo. Hoy, cuatro de enero de 2012, el invierno se ha retirado a sus cuarteles y ha anunciado ya la primavera. Sólo pasa aquí en Cariatiz.  El sol ha regulado su temperatura y pasear por cualquier camino es ya una delicia, un regalo generoso de la naturaleza. He tenido que mirar dos veces para cerciorarme de que no estaba soñando, alucinando o  de que mantenía una tenue resaca de años anteriores. Pero no. Las primeras flores de los almendros han empezado a brotar. Esa seda blanca que en unos días llenará todo el valle kárstico de la belleza fugitiva de los almendros, tan duros, tan resistentes y , sin embargo, tan frágiles con sus flores, tan aromáticos - presagio de sus frutos- tan hermosos. Si uno se detiene por estos pagos tendrá la sensación de viajar en el tiempo, de trasladarse a un rincón del mundo que tiene un motor propio, que ha organizado sus propias leyes ajeno a la pausa de las estaciones, mezclando el recuerdo longevo del mar y los movimientos indetectables de la tierra forjada a base de sueños del agua y corrientes de imaginación. Ese escultor invisible que merodea desde hace millones de años por aquí hoy ha visto brotar sus primeras flores, esos arpegios de sonido delicado que hunden sus raíces en el misterio de la profundidad. Por eso yo os invito a pasear por aquí, a descubrir esa magia extraña que envuelve todas las ramblas, todos los caminos, todos los arrecifes costeros que un día se despertaron sólo como rocas después de haber guardado el ímpetu del mar desde millones de años. Os invito a soñar, a creer en la naturaleza, sin palabras, sin argumentos, sólo dejándose llevar por el instinto y los sentidos capaces de componer auténticas sinfonías de pasiones.